Manuel Barreiro (Paparolo) es un joven viejo luchador por la dignidad de la cerámica en Galicia. Algunos de sus compañeros de hoy, inciaron con él su contacto con las arcillas. Muralista que se siente vecino de las poéticas de Ulla Viotti y Carlo Zauli, la suya es una concepción también arquitectónica del mural; las arquitecturas ruinosas de todos los tiempos y civilizaciones, las que muestran como un emblema el paso del propio tiempo son la base de su vocabulario. Paparolo introduce el caos, la loca libertad, como elementos de un proceso de ejecución que, por tanto, crea imágenes equilibradas.

Alberto González Alegre, 1987, crítica de arte en la sala de exposiciones Casa da Parra.

Manuel Barreiro (Paparolo) es un joven viejo luchador por la dignidad de la cerámica en Galicia. Algunos de sus compañeros de hoy, inciaron con él su contacto con las arcillas. Muralista que se siente vecino de las poéticas de Ulla Viotti y Carlo Zauli, la suya es una concepción también arquitectónica del mural; las arquitecturas ruinosas de todos los tiempos y civilizaciones, las que muestran como un emblema el paso del propio tiempo son la base de su vocabulario. Paparolo introduce el caos, la loca libertad, como elementos de un proceso de ejecución que, por tanto, crea imágenes equilibradas.

Alberto González Alegre, 1987, crítica de arte en la sala de exposiciones Casa da Parra.